martes, 26 de septiembre de 2017

V - Recomendados para Agenda BA

Recomendados para Agenda BA - Por Martín Jali

 http://laagenda.buenosaires.gob.ar/post/165224405525/objetos-perdidos


V, de Mariana Docampo – Bajo la luna

Si bien la tradición literaria y cinematográfica sobre viajes en el tiempo y desplazamientos espacio-temporales es muy rica, no lo es tanto a nivel nacional. Ya de por sí con esto bastaría para catalogar a V como una rara avis, pero la novela de Mariana Docampo no se propone como un diálogo con la tradición, o como una vuelta de tuerca al género (viajes en el tiempo) dentro de un género mayor (ciencia ficción), sino más bien como un conjunto de operaciones hacia el interior de la novela misma y sus posibilidades. Novela fragmentada, que se mueve de a saltos, V puede ingresar perfectamente en el universo de la literatura experimental.
La historia es simple: un dolor en el pie se expande por la pierna hasta alcanzar todo el cuerpo y postrar a V, la protagonista del relato, en las tablas de un pequeño muelle en la ciudad de Lucerna. Hospitalizada debido a la parálisis, el mal que aqueja a V desemboca en una nueva percepción y en la posibilidad, nunca narrada desde el asombro, de desdoblarse en múltiples variaciones del yo, dislocar el tiempo y moverse a través de distintas dimensiones. Así, la novela recorre el aprendizaje de V ante sus nuevas capacidades y, de manera fragmentaria, las múltiples vidas de la protagonista, que va desde la historia de un travesti norcoreano en el año 2231 a un ataque nuclear en la Nueva York del 2045. ¿Se trata de pasajes o de transfiguraciones? La misma pregunta se la hace V pero poco importa, lo realmente interesante, y lo que le da un carácter originalísimo a la novela concebida por Mariana Docampo, son los efectos de este resorte argumental en la estructura textual.

Es más, V, en sus reiteradas transformaciones y viajes, puede ser hombre, mujer, ambos géneros a la vez o, sencillamente, no ser humana, convertirse en planta o animal. Así, más que novela transterritorial y transhistórica, puede entenderse como un abordaje a la mutación entre géneros e identidades. Pero V también admite otra lectura. Como en “El sur”, el famoso cuento de Borges que admitía dos finales (uno con Dahlmann muerto en una cama de hospital, otro con Dahlmann acuchillado por un compadrito) V puede leerse como la experiencia alucinada de una mujer en un sanatorio y el ingreso al mundo de la enfermedad y la parálisis: “El dolor impidió que el cerebro funcionara de manera óptima, y todo lo vivido no tuvo el vigor necesario para integrarse, con toda su materia, en lo real”.
Si algo puede objetarse de V son los últimos capítulos, pero, más allá de esto, se trata de una novela muy rica en lecturas, arriesgada e inusual. Ah, acaba de ser publicada por el sello Bajo la Luna, que viene sondeando zonas atípicas y arriesgadas dentro de eso que llamamos literatura contemporánea.

jueves, 22 de junio de 2017

Ya sale V!


Juana Manso no es solamente una calle de Puerto Madero. Por Paula Jimenez para Clarín

Juana Manso no es solamente una calle de Puerto Madero. Por Paula Jimenez para Clarín (18/11/2011)


Una editorial cordobesa revisa la historia de las mujeres en la literatura argentina y las reedita. Rescatan del olvido a las escritoras del siglo XIX: Gorriti, Mansilla, Manso y muchas más.
A fines de 1880 Juana Manuela Gorriti tuvo un proyecto: convocar a otras mujeres a que le confiaran sus preciados secretos gastronómicos, para integrar con todos ellos un libro guía de la mujer moderna. El libro se llamó Cocina ecléctica, y reunió, alrededor de las recetas, cuentos, diálogos y otros géneros literarios. Fue publicado en 1890. Más de un siglo después, este año, la editora cordobesa Daniela Mc Auliffe, decidió reflotar el recetario en Buena vista (editorialbuenavista.com.ar), su propio sello, y le pidió a la escritora Mariana Docampo que lo prologara. La idea de rescatar este texto interesó a Docampo, quien vio en la iniciativa de Gorriti la fuerza de un espíritu colectivo femenino capaz de buscar caminos alternativos a los propuestos por el “deber ser” de la literatura de la época.  Tiempo después, Cocina ecléctica devino el primer título de “Las antiguas”, una colección de narrativa de autoras del siglo XIX.   “Buscamos reponer una genealogía de escritoras argentinas, publicadas pero desordenadamente. Ver quiénes escribieron y qué –explica Docampo, la directora de la colección–. Nos gustaría publicar la mayor cantidad de textos posibles de manera desjerarquizada, para mostrar el panorama de escritoras del siglo XIX”.
Más de 230 autoras escribieron y publicaron durante la década de 1860. Y este índice fue aumentando considerablemente en los años que siguieron, tanto como para volver innegable la presencia de una literatura decimonónica escrita por mujeres. Sin embargo, en la Argentina, las escritoras parecen haber empezado a producir recién en el siglo XX y, salvo algunos nombres como los de Juana Manso o Juana Manuela Gorriti, la gran mayoría parecen haber quedado invisibilizados. Cuenta Docampo: “En torno a Eduarda Mansilla, por ejemplo, que fue rescatada hace pocos años por la academia, hubo durante mucho tiempo un gran silenciamiento. Sobre porqué pasa esto, hay hipótesis. La mía es que tiene que ver con una cuestión de género. No solo creo que no fueron reeditadas porque son mujeres, sino que también existen maneras “aprobadas” de escritura. Y muchas de estas autoras no las practicaban”.
Según Docampo, lo que conocemos como la literatura de aquellos años parece restringirse a “Mármol, Sarmiento, Echeverría, Lucio Mansilla y poco más”.
Más allá de los nombres hegemónicos, se pueden rastrear caminos alternativos de producción dentro de las letras argentinas: “Todo lo otro que se escribió bajo formas menos prestigiosas de relato, durante mucho tiempo no fue considerado. Pero en un momento como este, en el que a muchos escritores no les vasta la línea literaria tradicional, se necesita ampliar el panorama literario.
El lujo, publicada en 1891, de Lola Larrosa, propone algunas formas vanguardistas: dentro de una historia lineal, de repente, pone una página con una noticia periodística, como si fuera extraída del diario”.
Cada uno de los libros que integran Las antiguas lleva el prólogo de una escritora contemporánea. Docampo cuenta que “las invitamos a que sus palabras sirvieran como presentación para un público no especializado. Por eso también elegimos escritoras mayormente no académicas”. Los títulos de próxima aparición serán Recuerdos de viaje, crónica del primer viaje a Estados Unidos de Eduarda Mansilla con palabras de María Rosa Lojo; Stella, una novela de amor de Emma de la Barra considerada el primer best seller argentino, prologada por Cristina Piña; y Recuerdos de antaño, las memorias de infancia y juventud de Elvira Aldao de Díaz, prologadas por por María Teresa Andruetto. Hasta aquí, además del ya mentado Cocina Ecléctica, han sido publicados: Tierra Natal, crónicas de viajes de Juana Manuela Gorriti, con prólogo de Carolina Esses, Los Misterios del Plata, una novela de Juana Manso, sobre un personaje que vuelve del exilio causado por la tiranía de Rosas, con prólogo de Mercedes Araujo; y El lujo, la historia de una chica del campo deslumbrada por las luces malas del centro, de Lola Larrosa, con prólogo de Vanesa Guerra. “A Guerra, la estructura narrativa de El lujo la hizo pensar en los relatos orales de su propia abuela. Sin duda, se trata de otras formas de circulación de lo literario”, cierra Docampo.

Damas de letras. Por Mariana Guzzante para Los Andes

Damas de letras. Por Mariana Guzzante para Los Andes


Se iba a llamar “Mujeres del siglo XIX”, pero estos ocho libros rescatados del pasado formaban un collage tan exquisito que acabó llamándose “Las Antiguas”. Así nació la colección que acaba de desenterrar novelas, libros de viaje y hasta recetarios de cocina firmados por las primeras escritoras argentinas. Por qué es necesario descubrirlas.



Mariana Docampo se escapa del rugir de Buenos Aires en la fatal hora pico. Ya dentro del taxi respira, vuelve a agradecer y cuenta cómo se le ocurrió desenterrar a aquellas escritoras acalladas por el peso del polvo y el olvido: “Conocerlas, saber qué hacían, qué escribían, de qué temas hablaban y cómo los abordaban”, explica.

Como una suerte de arqueólogo urbano, nos lleva en su celular recorriendo laberintos, llenando huecos, siguiendo pistas, y tan apasionante es el hallazgo de “Las Antiguas” que casi no percibimos cuándo entró a su departamento, llegó hasta la PC y empalmamos la charla por mail.

“Queríamos hacer una colección ‘viva’, que nos interpelara como escritoras y lectoras, pero también que pudiera plantear coordenadas nuevas de lectura. Por eso, también las prologuistas son escritoras de distintas generaciones, hay algunas más jóvenes y otras ya consagradas”. No influyó, dice, que Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla o Juana Manso fueran más conocidas que Lola Larrosa, Rosa Guerra o Elvira Aldao de Díaz. No hubo, de entrada, ninguna jerarquía en la colección, sobre todo del tipo “ésta escribía bien”, “ésta no”. 

Y en el catálogo entró de todo: novelas, libros de viaje, memorias y un recetario de cocina, sin contar obras de teatro, poesía y ensayo que editarán muy pronto. 

¿Quiénes son Las Antiguas, entonces? Pues, por empezar, autoras nacidas antes de que finalizara el XIX, pero publicadas durante el XX. “Por eso, en la colección entran obras como ‘Stella’, de César Duayen, pseudónimo de Emma de la Barra. Un caso muy particular, porque fue un best seller en los primeros años del siglo XX y ahora es un libro inhallable. Otro, ‘Los Recuerdos de antaño’, de Elvira Aldao de Díaz (un libro de memorias que en lo personal me gusta mucho) fue publicado en 1931”. 

Mariana dice que van editando en la medida que van encontrando y que la mayoría de las damas de letras son muy difíciles de conseguir, porque están en salas reservadas de bibliotecas, o directamente no están. 

Que la académica norteamericana Lea Fletcher (quien vivió muchos años en la Argentina y fundó la revista y editorial Feminaria) fue de gran ayuda para la investigación, no queda duda. Tampoco que el rastreo de nombres y títulos le debe otro ‘gracias’ al “Diccionario Biográfico de Mujeres Argentinas” de Lili Souza de Newton. 

-¿Hablamos de hallazgo de inéditos?

-Hay de todo. “Cocina ecléctica” de Juana Manuela Gorriti fue reeditada varias veces, por ejemplo. Pero, como decía, “Stella” de Emma de la Barra era un inhallable. Y eso que rompió récords de ventas en el momento de aparición, se tradujo a muchos idiomas, e incluso se filmó una película en los años ’30. 

De las ocho damas invocadas aquí, la que más le llamó la atención a Docampo fue Lola Larrosa. “Ella nació en Uruguay pero hizo toda su carrera literaria en Buenos Aires. Vivía de la escritura, era narradora pero también periodista, y compartió con Juana Manuela Gorriti la dirección de la revista ‘La Alborada del Plata’. Tuvo que hacerse cargo económicamente de su hijo y de su marido, que enloqueció a los pocos años de casarse. Por otra parte, murió muy jovencita, a los treinta y seis. Y si bien sus novelas se vendían y en general le fue bien con la crítica, hubo una que me llama particularmente la atención, por lo misógina”. 

Mariana linkea la reseña: un crítico falaz por poco le aconseja a Lola que se calle, que mejor se dirija “hacia rumbos más propicios y acaso de más vuelo para su corazón de mujer”. Difícil que el cursor no se irrite, pero Mariana teclea con calma: “Me sorprende todavía más cómo Lola Larrosa, aun con toda una sociedad que pensaba que la escritura no era cosa de mujeres, sigue escribiendo, porque es su deseo, por un lado, pero también porque no tiene alternativa, ya que la escritura es su modo de vida. La necesidad la autoriza”.

Es interesante cómo Mariana habla de ella (de ellas) en presente espontáneo. “Muchas escriben no lo que quieren, sino lo que pueden, consciente o inconscientemente”. Si escribir era en sí una transgresión, la astucia de la lady consistía, entonces, en refinar el ademán contestatario hacia los señores que las mandaban a callar, en alzar el gesto obsceno del dedo mayor, pero suspicazmente dentro del guante. 

Para que veamos hasta qué punto la colección es un trabajo colectivo, Mariana adelanta que “Lo íntimo”, otro libro de Gorriti, que publicarán en 2012, les fue enviado por la escritora Esther Andradi desde Berlín. Además, la investigadora cordobesa Marta Palacio, descendiente de Agustina Palacio de Andrade, otra futura “antigua”, envió “La heroína del Bracho”, el libro de memorias de la ancestra. Cristina Bajo nos ha facilitado también un libro de Emma de la Barra. A pulmón, la operación rescate continúa.