miércoles, 1 de febrero de 2012

Reseña de "La Fe" en RADAR de Página 12


libros

Domingo, 22 de enero de 2012

Doy fe

Nueve relatos que, amalgamando temas de la fe, la cultura y el arte, plantean la literatura como una verdadera forma de conocimiento.

Por Sebastian Basualdo

“El mundo, mirado a vuelo de pájaro, es eso: un gran escenario donde convergen cantidad de cuerpos, se entremezclan. Además de cuerpos hay temperamentos, hay psiquismo, pulsiones sexuales y la llamada ‘espiritualidad’. Por supuesto, todo esto es mucho más complejo de lo que se supone. Funciona todo junto y a la vez.” Desentrañar esta complejidad a través de una mirada poética sobre el mundo es lo que hace Mariana Docampo en La fe, relatos que bien podrían pensarse construidos a partir de las ruinas que convergen en la posmodernidad: la caída de los grandes paradigmas culturales que le daban respuestas al hombre (la religión, la filosofía, la ciencia, ¿la tecnología?) hasta ubicarlo solo en el centro mismo de la escena con sus preguntas incólumes, aún sin resolver. “¿Cuál es el sentido de la existencia? Mi trabajo consiste en la selección y primera clasificación de los elementos relevantes. El estado emocional nace de la acomodación interna, e impulsos exteriores como el amor y la fe”, dice la narradora del relato que da título al libro cuando, a partir de unas visitas al zoológico de Buenos Aires, observa el comportamiento de ciertos animales e inicia lo que al principio podría denominarse un viaje espiritual, místico, una caída libre a la inmensidad del ser a través de todas las formas posibles del esoterismo, desde la carta astral y maya, pasando por un viaje al cerro Uritorco, un templo budista y el encuentro con un maestro zen, las terapias alternativas de origen norteamericano, las lecturas del Libro Naranja de Osho y la versión alemana de Richard Wilhelm del I Ching, entre otras búsquedas, todo a un ritmo frenético y agudo que, por acumulación, se convierte en una especie de grito agónico: la necesidad imperiosa que tiene el hombre de creer en algo. Y es notable lo que logra Mariana Docampo cuando la revelación busca la respuesta, el interrogante se expande como una teoría cósmica: “Nuevas preguntas se presentaron ante mí: ¿cuáles son las causas verdaderas de las injusticias sociales? ¿Qué responsabilidad social tengo yo respecto de ellas? Yo iba apuntando las preguntas en mi cuaderno. Acaso lo apuntado pueda servir para futuras conciencias que tras mi muerte busquen un punto de partida para nuevas investigaciones”.

Es condición de la poesía exceder los límites del lenguaje; y los relatos que integran La fe están planteados desde esa perspectiva, no sólo por el sutil tratamiento de la prosa, su ritmo interno, sino también por esa gran capacidad que tiene la autora de El molino para generar climas acuciantes e intensos, ya sea abordando el tema de la soledad, o el amor cuando impone su propio lenguaje. Por lo tanto, si la poesía rebasa esos límites resulta natural que los relatos excedan muchas veces los límites del género hasta emparentarse con el ensayo, así ocurre en “La cultura o el arte”, por ejemplo, donde la gestación de un cuento es al mismo tiempo reflexión sobre la constante tensión que existe entre la representación artística y los modelos ideológico-culturales imperantes en cada época.

Literatura como forma de conocimiento, tal vez en eso estriba uno de los mayores logros que tiene La fe, título sugestivo y apremiante. Acaso el libro no sea otra cosa que ese conjunto de verdades que se creen y con las cuales Mariana Docampo arma su universo narrativo de singular originalidad, ya sea planteando el tema de la locura y el miedo a la muerte en el seno de una familia, como lo hace en el relato “La raíz”, uno de los más logrados del libro, o el relato titulado “La pileta”, en el que narra de manera notable la historia de una familia que termina construyendo una pileta por culpa de un modelo de riego tomado de un manual escolar de Ciencias Sociales en el que aparecía el mapa de la ciudad azteca, desbaratando así el orden natural de las cosas. No hay un tema imperante en estos nueve relatos que componen La fe porque lo real, o acaso eso que llamamos realidad, no lo tiene.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Primera reseña de La Fe - Las 12 - Viernes 9 de Diciembre 2011

La fisura por la que caí
Por Paula Jiménez para Las 12, Página 12,
Viernes 9 de Diciembre 2011



“Para comprender mi cuento es necesario desordenar el pensamiento, buscar nuevas coordenadas para unir las palabras. Destruir el argumento. Ir hacia el foco, que irradia y absorbe. Mi cuento surge de la intuición como un hijo o una hoja de un árbol. O el bicho canasta que camina por la rama”, dice Docampo casi al terminar el libro. Pero a esa altura ya lo sabemos, hemos leído casi todos los cuentos y hemos entendido que La fe nos propone una novedosa construcción narrativa, una apuesta formal que experimenta con las derivas del lenguaje y hasta inventa, por momentos, una suerte de escritura del futuro. Aunque en verdad, ningún tema de los aquí desarrollados es futurista, más bien, diría, la autora encarna hasta el tuétano el espíritu de la época que nos toca vivir, extremándolo. De la New Age a las identidades queer o a la posmodernidad, en La fe desfilan y se profundizan los tópicos más paradigmáticos de la era actual, esas realidades que no es que ocurrirán, sino que ocurren. Lo que genera la ilusión de futuro es, precisamente, la mirada potenciadora con que Docampo enfoca estos centros temáticos de nuestra cultura, una cultura construida sobre sistemas: de gobierno, tecnológicos, de organización familiar, de riego, etc. Y el mayor, el más abarcador de todos estos sistemas, el lenguaje, es el que les da marco a los demás, es el que ordena (o desordena) la percepción humana: “La realidad que vivimos es una de las muchas que se dan paralelamente. Yo trazo en mi vida una línea delgada y mentirosa en mi existencia múltiple. Lo que me rodea: la mesa, la computadora, es materia. Lo que conecta una y otra y a mí en este engranaje es la palabra, el discurso, ya puesto a funcionar”. Ya puesto a funcionar, sí, es esa autonomía del lenguaje, de la cultura o del suceder natural lo que por momentos aterroriza en este libro. Esto “puesto a funcionar” puede ser la naturaleza que con su fuerza implacable es capaz de llenar un jardín de insectos, de inundarlo, de matar, o también puedo serlo una acción mecánica, una maquinaria cultural que crece y crece tragándose toda particularidad individual, como en La fe, el cuento que da título al libro, o en El arte y la cultura, donde el mapa de vastísimos conocimientos va disolviendo al sujeto humano que lo expone. En el magistral relato La raíz, primero es el lenguaje el que señala la existencia de la locura: “La hermana del medio estaba loca”, dice en la oración inicial, pero después es la palabra la que va tomando las características del delirio y a partir de un determinado momento sorprende darse cuenta de que no es el argumento el que se desquicia, sino el lenguaje mismo. El lenguaje, pareciera decir la autora de este libro, es la sustancia de cualquier historia y el modo en que se opera con él es el modo en que esa historia sucede. En “El amor”, uno de los más bellos relatos de La fe, el argumento se expresa a través de una suerte de discurso erotizado que se acerca a la escena parcialmente, tocándola y retirándose, y trata a la puntuación y a la gramática con especial delicadeza. Con frases cortas e intensas, Docampo dice cosas así: “El abrazo. Y a partir de entonces los tres días de amor. Cuatro días más. Tal vez otro día. Lo que pasó antes y lo que pasó después fue la preparación. El amor, la fisura por la que caí”. De este tipo de afirmaciones está hecho también este libro en el que su autora redobla la apuesta formal de solidez y originalidad que comenzó con El molino, la novela anterior. La fe suscita en el lector una variedad de emociones que van desde la identificación con lo amoroso y pasional hasta el terror o el humor; la cuestión humana está puesta en primer plano, aunque todo el tiempo aparezca cercada por los límites culturales. Las aristas que el lenguaje busca ponerle a la percepción para condicionarla demuestran que éste es un sistema que falla y que, por el contrario, hay algo divino e inatrapable que no nombrará jamás. Entonces, la fe despierta.

lunes, 17 de octubre de 2011

Presentación de “La Fe"



El miércoles 26 de octubre se presentará mi libro “La Fe” publicado por Editorial Bajo la Luna. Será en la Casa de la Lectura (Lavalleja 924) a las
19.30. Nora Dominguez hablará sobre el libro y luego haremos una lectura performática de los textos con intervención sonora de Bárbara Belloc.